Posts Tagged ‘confianza’

¿Por qué los test de stress a la banca tienen una eficacia limitada?

July 17, 2011

Aquí una explicación sobre los test de stress, y aquí un comentario sobre lo que se esperaba para la prueba del viernes; dicho esto…

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El carteroff

March 10, 2010

Desde luego, si el personaje al que da vida Kevin Costner se hubiera metido a salvador de Ucrania empezando su carrera como cartero, se le había caído el pelo. Por cierto, un servidor se ha pasado más de cinco años ejerciendo, así que si España se viene abajo por culpa de la crisis y aprendo a montar a caballo un día de estos… quién sabe.

Eran principios de febrero cuando fui a enviar un paquete a la oficina de correos cerca de la Youth. Una compañera me acompaña para ayudarme a hablar con la de la ventanilla, rellenar la hojita (por Dios, ¿cómo vas ni a respirar en este país sin rellenar un formulario?) y, en definitiva, a que el paquete llegue a buen puerto. Nunca mejor dicho. Va a Valencia, mi ciudad natal.

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Invent-man

February 28, 2010

Charlo con un amigo en la discoteca.

– No ha habido suerte encontrando trabajo, ¿eh?
– No, David, está la cosa complicada
– Para todo el mundo, claro
– No, tengo amigos que han encontrado una maravilla de trabajo casi sin moverse de casa
– Casi sin moverse de casa, claro

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Carne picada: tirar después de comprar

February 5, 2010

Acabo de preparar los spagetti para mañana. Hemos vuelto hace poco de Karpatia, de nuestro “retiro” como UNVs en estas montañas. Mañana es un día como otro cualquiera en Kiev, o sea que hay que ir a la oficina y a ser posible llevarse algo preparado o cocinarlo onsite mañana mismo. Me decanto por la primera opción.

Esa fue la noche en que conocía a Pablo. Raimond me lo presentó entonces. Él le había invitado a venir a casa.

Pablo observa cómo acabo de preparar los spagetti bolognesa. No ha cenado y aquí tengo para dar de comer a un regimiento.

Pablo, quédate a cenar, hombre – le digo mientras le voy poniendo un plato de pasta
Sigo haciendo mis cosas mientras Pablo se prepara para empezar a devorar el plato que he preparado para él, cuando le oigo decir “Esta carne está en mal estado”.
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Por qué no se puede hacer buenos tratos con mala gente

December 29, 2009

De vez en cuando me gusta recordar algunas de las cosas que cuenta El Tao de Warren Buffet acerca de lo que éste piensa sobre el mercado, y sobre la vida misma.

Una de sus máximas es “Usted no puede hacer un buen trato con una mala persona.” Y es verdad. Una mala persona siempre lo es. Si te está ofreciendo un trato no es para que los dos ganéis. Es para que él gane. Aunque tú pierdas.

“No me puede hacerme nada; además, tenemos un acuerdo”
Ya. ¿Te crees que los acuerdos no se pueden infringir? Si no te fías de esa persona y ves que te ofrece un acuerdo, ¿no será que te lo ofrece precisamente porque sabe que cuando dejes de interesarle te puede dejar en la cuneta sin más problemas? ¿no te lo estará ofreciendo justamente porque sabe que lo puede infringir? Y si te vende una ganga, un “duros a cuatro pesetas”, ¿no has pensado que se te puede estar pasando algo por alto?

Un profesor de Boxeo Tailandés decía que durante una pelea el golpe que te hace el KO es el que no ves venir. Si lo ves venir lo esquivas o tomas una posición mejor para aguantarlo cuando lo recibes. El problema es cuando la luz se apaga de repente. De la misma manera, uno tiene un accidente de tráfico cuando no ve venir al otro coche. Y de igual forma, a uno le toman el pelo cuando cierra un trato sin darse cuenta de por dónde se la pueden dar con queso. Parecerá fácil, pero a la hora de la verdad, quien quiere jugártela te la juega. Si es una mala persona siempre encontrará la manera de hacerlo. Siempre.

Posibilidades para dejar tirado a alguien hay mil, y nadie puede controlarlas todas. La única respuesta se llama CONFIANZA. Saber que la persona con la que cierras el trato no te dejará tirado a la primera de cambio.

Todos hemos jugado de niños a este juego: déjate caer hacia atrás. Confía en que tus compañeros no te dejarán caer.

Cada uno pensará lo que quiera sobre esto, pero como ya dije, para mi este es un factor clave en cualquier relación.

¿La notaría?

December 20, 2009

Cuentan que una vez un caballero muy bien vestido con un maletín iba preguntando a todo el mundo por la calle para encontrar un notario en una ciudad europea:

– Perdón, ¿La notaría? Perdón, ¿la notaría?

Así preguntaba a todo aquel que se le ponía por medio.
Hasta que fue a preguntar a una “señora de vida alegre”. Cuando nuestro hombre se dirigió en estos términos a esta señorita, que estaba en su esquina en busca de clientes, ésta le lanzó una mirada lasciva y le contestó:

– Depende de cómo la tenga de grande

Desde luego, el protagonista de esta historia no vivió su aventura en la misma ciudad que el autor de este blog: aquí uno pega una patada al suelo y salen dos notarías.

Puede sonar a broma, pero es que si mucho no me equivoco todas aquellas calles por las que he pasado tienen por lo menos una. He aquí el ejemplo de una céntrica calle de la ciudad, donde directamente hay dos en un espacio de menos de doscientos metros.

En Ucrania lo que no puede hacer el Estado lo tiene que hacer el sector privado o la sociedad civil, por ejemplo a través de las ONGs y el Voluntariado (lo que en Economía se llama Tercer Sector). Como en cualquier sociedad. Lo que pasa es que aquí eso que no puede hacer el Estado son muchas cosas: la capacidad presupuestaria del país es limitada, sobre todo en una época tan dura para Ucrania como esta, y en cuanto a legislación hay mucha tela que cortar. Por poner un ejemplo, casi nadie aquí hace contratos de alquiler de vivienda, habida cuenta de que no hay casi nada legislado al respecto. Siendo así la gente piensa: ¿para qué voy a pagar un 15% en impuestos si voy a estar más o menos igual que si no lo pagara?

En el otro extremo de la balanza, tenemos la forma de hacer las cosas que se observa en la esfera política del país: hace tiempo el Parlamento aprobó una propuesta para cerrar las salas de juego de todo el país. La propuesta no fue algo exclusivo de Ucrania: también se llevó a cabo en Rusia. Solo que el Kremlin dio un tiempo para que esto se llevara a cabo. Se hizo con cierto preaviso. El Parlamento Ucraniano, sin embargo, lo hizo de hoy para mañana. Este tipo de cosas también minan la confianza de la gente, y les puede hacer más propensos a buscar apoyo jurídico.

Desilusión en diciembre, elecciones en enero

December 20, 2009

De vez en cuando uno puede ver un mitin por el centro de Kiev. Por ejemplo, uno un domingo por la mañana cuando andaba yo perdido por Maidan, he aquí la imagen:

Casi tan numerosos como uno de esos mitins que da Izquierda Unida en Second Life, los asistentes al mitin supongo que al terminar llamarían a un taxi y se irían todos juntos dentro. Y seguro que les sobraría espacio.

Como contaba la BBC, Ucrania se hunde en el desánimo electoral. O eso me parece a mi, al menos.

El “todos son iguales” es una frase que resume bastante bien el sentimiento de los ucranianos hacia sus políticos. El arquetipo tan cacareado de que un político es un señor con mucho dinero que se mete en política para tener más aún tiene un peso particular en este país. No sorprende.

Tymoshenko ha tenido una carrera empresarial brillante vinculada al sector del entretenimiento primero con una cadena nacional de videoclubs y al de la energía después, dirigiendo United Energy Systems of Ukraine, la principal empresa gasista del país, la Gas Natural de Ucrania.

Viktor Yushenko ganaba muchísimo dinero con el juego hasta que el Parlamento Ucraniano aprobó una proposición no de ley lanzada por la oposición para clausurar muchas de las salas de juego que añadían ceros a la cuenta bancaria del Presidente. Que nadie sufra por él: no se va a morir de hambre; como es fácil de imaginar, esta no es su única fuente de ingresos.

Viktor Yanukovich tampoco va exactamente descalzo por la vida. Tiene algún que otro complejo hotelero en los Cárpatos que no es que sea lo más parecido a la Casa de la Beneficencia.

Una de las asignaturas pendientes del sistema en el país es la de la corrupción. El pueblo ucraniano está harto de un sistema en que todo funciona como una gran cadena de favores/dinero. Ucrania sueña con otra cosa. No es algo que digan los periódicos. Es algo que te dice la gente en la calle. El líder que decidan las urnas el próximo mes de enero debería tomarse en serio esta consideración si no quiere decepcionar -una vez más- a Ucrania.

Las reacciones de la gente cuando hay un debate entre los contendientes, por lo que tengo entendido, oscilan entre el bostezo y la risa compulsiva. Estas elecciones son el negro sobre el blanco de lo que fueron las de 2004. La gente cree que salga quien salga nada cambiará. Lamentablemente, la realidad parece darle la razón a Olexiy Tolkachev, el activista que aparece en el enlace de la BBC: tras la Revolución Naranja todo el mundo abandonó la plaza Maidan para irse a casa.

El dilema del prisionero y el cuidado de los bienes públicos en Ucrania

December 11, 2009

Todos conocemos a ese vecino que se deja por pagar el recibo de la escalera, y hay que ir detrás de él para que afloje, al cara dura del metro, que todos los días lo coge sin billete, rezando para que no pase el revisor o sencillamente esos casos de evasión de impuestos, gente que en cuanto puede se escaquea de aportar nada a la sociedad.

En su día hablé del Dilema del Prisionero, y de para qué se usa cuando uno lo estudia en Económicas. Resulta que este problema tiene aplicación a muchísimos asuntos de la vida, concretamente algo como es el trato de los bienes públicos.

Supongamos una comunidad de vecinos en que tú, querido lector, eres uno más de la comunidad. Una vez cada quince días le toca a uno limpiar la escalera, labor que a nadie le hace ninguna gracia. Suponiendo que hay dos opciones (limpiar o no limpiar), podemos construir la siguiente “matriz de pagos” (que así se le llama) al colocar en las filas tu decisión y en las columnas la de tus vecinos:

No limpiar Limpiar
No limpiar Todos tan cómodos en casa; eso sí, la escalera hecha una pocilga Estás cómodo en casa y la escalera está limpia gracias a tus vecinos
Limpiar Te matas a limpiar para que quede todo hecho una porquería gracias a tus vecinos, que desconocen el uso de la escoba Tú y todos los demás limpiáis, pero gracias a ello la escalera está limpia siempre

No parece complicado, ¿verdad?
Bueno, pues el tema es que a esto se le llama “Juego”, como decía la Teoría de Nash. La gracia de esto es que al principio parece muy fácil ponerse de acuerdo en que todo el mundo colabore, pero con el tiempo el caradura del que hablaba al principio de este post siempre aparece. Siempre. Por unas razones u otras, siempre habrá un “free rider”, o polizón, o viajero que no paga, basándonos en la comparación con la gente que usa el metro pero no paga el billete. Sencillamente, si hay otros que lo hacen, ¿para qué lo voy a hacer yo, si queda limpio igual?, y si nadie más lo hace, ¿por qué hacerlo yo, si quedará sucio igual?

Conclusión: siempre interesa no limpiar, pase lo que pase. A esto se le llama “situación de equilibrio”, y soy testigo de numerosos experimentos que han demostrado por activa y por pasiva esta teoría. Lamentable pero cierto.

Como todo, a esto se le pueden dar muchas vueltas. Pero lo cierto es que en muchos sitios aquí en Ucrania los bienes colectivos reciben un trato como se puede ver en el anterior juego. Así, tienes viviendas en las que las dependencias colectivas, llámense cocina, baño o toilet están para pegarles fuego, de la suciedad que acumulan, o la escalera del edificio no se barre desde hace décadas (no años, décadas), y así tenemos muchas cosas.

Cosas como las que he visto en el tiempo que llevo aquí le dan la razón a Nash con su Teoría de Juegos: la tentación del cortoplacismo, a pesar de tener unas consecuencias nefastas para el beneficio sostenible y a largo plazo, es demasiado poderosa como para resistirse. O así lo demuestran muchas viviendas/bloques de viviendas como las que he visitado en Kiev.

¿Lo prefiere transgénico o en mal estado?

November 19, 2009

– ¿No te gusta el pescado?
– Sí, es sólo que no me fío de los supermercados. No creo que el pescado que te vendan sea muy fresco

Mi compañera toma un sorbo de té y continúa comiendo.

– Bueno, eso está claro cuando vas a la sección de congelados, pero para eso están las cámaras frigoríficas
– Lo sé, pero no creo que sean respetuosos con el proceso. Dudo que conserven la cadena de frío

No es la primera persona en Kiev que conozco que muestra desconfianza hacia los productos que diariamente se venden en el supermercado o hacia lo que pueda haber dentro de ellos.

– Me da miedo lo que le meten a la comida; creo que usan alimentos transgénicos – dice otro de mis compañeros

A veces prefiero no contarles la verdad. Que sigan en su mundo de Arcadia, sin saber que la mayor parte de los alimentos que consumimos diariamente están manipulados genéticamente. Después de que hace unos años Monsanto intentara patentar el gorrino, según Greenpeace, que todos los años saca una nueva edición de su guía de alimentos transgénicos, más del 70% de lo que nos llevamos a la boca ha sido marraneado a nivel genético de alguna manera.

Pero para mi lo interesante del tema es la desconfianza que me parece hay en la sociedad ucraniana hacia los supermercados, sin siquiera saber todas estas cosas. Algunos compañeros me cuentan cosas acerca de la afición de sus familias por la apicultura, por cultivar su propia miel, o por tener una pequeña granja con sus gallinas, que les dan sus huevos frescos. Un día uno de mis compañeros de piso llegó con un ave ya cocinada a casa. Había pasado el fin de semana fuera.

– ¿Esto lo has comprado en la tienda de la esquina?
– Mejor aún: lo ha cazado mi padre. Totalmente natural.

La cultura ucraniana se basa en gran medida en el autoabastecimiento. Al menos la economía casera: lo que no compran los ucranianos se espera que lo compren los extranjeros. Por eso la noche es para los últimos, aunque de eso hablaré en otro momento.

Ucrania tiene un índice de pobreza general del 18%, y un índice de pobreza rural del 28%; estos porcentajes indican qué proporción de la población se considera “pobre”. Pensemos por un momento lo que puede ser “pobre” en un país donde el salario de una profesor de escuela pública no suele pasar de los 200€ al mes.

Muchas familias sobreviven porque durante la etapa soviética recibieron una casa con un huerto al lado, de manera que gracias a las lechugas del huerto van tirando para llegar a fin de mes. De una manera u otra, es una necesidad que, como tal, acaba cristalizando en tradición. Cambiar esa mentalidad es difícil.

Tal vez esa es una de las razones por las que la gente en Ucrania desconfía tanto de los supermercados. El haberse criado en la cultura de “búscate el alimento tú mismo”. Y ahora los intermediarios, llámense supermercados, no son vistos con confianza.

La otra podría ser que esta falta de confianza, lejos de ser algo específico del mundo gastronómico, fuera algo genérico de la sociedad ucraniana. Quizá algo de eso también haya.