Intercambio de lenguas: … pero ir pa na’ es tontería

El desenlace de la historia llegaría rato después, pero no sin antes haber pasado un rato en el Puzata Hata.

Después de una mala experiencia con una cerveza muy baratita de nombre Lvas pido otra. Esta “Vile”, ya que no tienen “Lvivske”. Vuelvo a mi sitio, mientras espero a ver si alguien se acerca a mi diciendo “somos los del intercambio”. Esto es una cita a ciegas y lo demás tonterías.

El tiempo pasa. La cerveza no es una maravilla, pero al menos no era limpiador de alcantarilla, como la otra. Por lo menos no tenía un sabor tan fuerte y tan insípido a la vez. Por contradictorio que resulte, era un sabor fuerte con una textura muy parecida a la gaseosa. Mala de remate.

El móvil suena. Es un número desconocido, pero adivino quién está al otro lado.
– ¿Aló?
– David, ¿dónde estás? –
me dice Lilia
– Pues en el Puzata Hata, ¿dónde sino?
– Tienes movilizado a medio club de intercambio buscándote y nadie te ve por ningún lado, ¿seguro que estás en el Puzata Hata correcto?

Explico a Lilia dónde estoy.
– O sea que estás en el que se encuentra enfrente del mercado de Besseravska
– Sí
– Perfecto. Allí no es.

Yo equivocándome de sitio. Qué cosa más rara. Lilia me cuenta dónde está el Puzata Hata correcto.

Claro. Así los iba yo a encontrar, preguntando a medio restaurante que está a diez minutos andando.

Unos cuantos pasadizos subterráneos después me he plantado allí. La gente, muy maja. Me reciben todos los que hay en la mesa muy bien, siéntate por aquí, etc. Y hay bastante gente. A ojo, diría que unos veinte.

– ¿Dónde está Lilia?
– Ah, no, pero esto es ruso; mira, los de ucraniano están allí

Continúo andando, siguiendo las indicaciones, doblo la esquina y encuentro una mesa con cinco chicas. Tan pronto me presento me dicen que eso que hablo es ruso. No sabía que se pudiera notar al decir cuatro cosas mal dichas. No pensaba que hubiera tanta diferencia.

Vuelvo a Lva Tolstogo, recojo a Pablo, que no conoce la historia esta y volvemos al Puzata Hata. Me siento raro enseñándole nada acerca de Kiev.

– ¿Has cenado?
– No –
me dice cogiendo una bandeja
– Ok – digo cogiendo yo otra – madre mía, tío, ¿has visto qué filetes tienen?
Pablo sonríe y bromea haciendo un gesto de darme con la bandeja. Ahora me doy cuenta de la mala leche que he tenido de hablar de las maravillas de la carne del buffet a un tío que está de cuaresma y no la puede probar.

Por fin estamos en la mesa. Varios de los participantes se han ido y los que quedan se agrupan en diferentes mesas.

La noche concluye siendo lo que yo esperaba: yo chapurreando las cuatro cosas que sé de ruso y gente a mi alrededor hablando en ese idioma, del cual no entiendo la mitad de las cosas. Aunque también es una ocasión para conocer a gente.

Y para enterarse de que, otros días, en el mismo lugar y a la misma hora, hay intercambio en otros idiomas.

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One Response to “Intercambio de lenguas: … pero ir pa na’ es tontería”

  1. Pablo Says:

    y como fue tu intercambio de español hoy en Lukyanivska?

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