Jivavoda

Así se llama el hotel donde nos hospedaremos durante esta semana de retreat.

El autobús llega hasta allí. Bonito sitio. Tiene piscina climatizada de un tamaño olímpico, o lejos de ello no andará, gimnasio y sauna con jacuzzi. Y yo sin ropa de baño. Claro. Quién me iba a decir a mi que llegaría a usar el bañador en Ucrania en invierno… bueno, eso fue antes de enero y mi bautismo de hielo, claro.

De todas formas, aunque el hotel está bastante apañado, y además es barato (importante para si en un futuro quiero volver por mi cuenta) no podremos hacer uso arbitrario de sus lujos. Las jornadas del retreat son intensas, empezando a las 09:00 en una pequeña sala de reuniones a uno de los lados del hotel, junto a las escaleras que conducen a la piscina, y terminando entre las 19:00 y las 21:00. Desde luego que no hemos venido aquí de vacaciones. Las instalaciones del Jivavoda serán el caramelo al final del día que endulzarán una jornada que, aunque entretenida, se hace dura.

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