Nieve en las cornisas: jugando a la ruleta rusa

… o a la ruleta ucraniana, debería decir.

Camino por el barrio de Podol. Es viernes noche y tengo que encontrarme con un grupo de amiguetes en esa zona.

Las calles, tan solitarias como siempre, se hallan decoradas por toneladas de nieve que enblanquecen la noche ucraniana, tan oscura como siempre.

Algo aburrido de caminar perdido en este barrio que no conozco bien, me fijo en una bolita de nieve que hay en el suelo. No sé si el término “bolita” le va del todo bien, porque tiene dos palmos de largo. Me da por darle una patadita para romperla.

Vaya, está más dura de lo que yo pensaba. Lanzo una segunda patada, esta con más fuerza, y con el talón de mi bota, contra la bolita. Y ésta sigue sin romperse. No es una bolita de nieve. Es un trozo de hielo que puede pesar un par de kilos perfectamente. Y más también.

Sigo caminando por la calle. Llego tarde. Qué sorpresa. Como siempre.

De repente, oigo un sonido momentáneo y grave detrás de mi. Es como cuando hundes la bota en medio metro de nieve al pisar en un sitio que crees que es firme. Hay alguien detrás de mi.

…o no. Me giro y observo la calle vacía. Miro hacia los lados. Quizá la persona estuviera ahí hace un momento y se haya metido en un portal para entrar en casa. Pero tampoco parece algo así. Qué raro.

Paro en un kiosco. Compro una Coca-cola fría para entrar en calor y un Mars. El camino me está abriendo el apetito. Bueno, como casi todo, porque creo que apenas llevo media hora andando.

Sigo mi camino hacia… ahora. Ahora lo entiendo.
La bota fantasma no es ni más ni menos que un gran bloque de hielo y nieve que cae desde una de las cornisas, impactando como un proyectil contra el viejo pavimento del bulevar. Ese era el ruido que había oído antes detrás de mi.

– Todos los inviernos muere gente en diferentes ciudades de Ucrania porque les cae encima una estalactita del techo
– ¿”Estalactita”? ¿Qué quiere decir “estalactita”, Sebas?
– Pues eso, David, que del frío se forman estalactitas en las cornisas de las casas; son bloques de hielo que pesan lo suyo y que de vez en cuando les da por caer, y si pillan a alguien debajo pues a reencarnarse

Estas eran las famosas estalactitas de las que hablaba Sebas. Pero aún peor: la imagen que me vendía él al menos era la de que las estalactitas se formaban por debajo de la cornisa. Estas se forman por encima, reposan sobre ella y acumulan nieve. Como están por encima de la cornisa y no por debajo no las puedes ver. Y la altura a la que están algunas de las cornisas donde se acumula la nieve garantiza que si uno de esos bloques te cae en la cabeza no te vas a tener que preocupar de volver a tu país. Sobre todo si tienes un seguro que cubre muerte y repatriación del cadáver.

Así, caminar por las calles en Kiev puede ser complicado: si miras al suelo no controlas qué casas pueden tener cornisa que albergue nieve, ni siquiera si alguna de ellas ya la alberga y resulta peligroso pasar justo por debajo. Y mirar hacia arriba supone descuidar los pies, que pueden resbalar por esa pista de patinaje urbana llamada Kiev, un auténtico rompepiernas.

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