Bautismo de Hielo: más allá del frío

Martes 19 de enero de 2010

-13º según el código de r5 que contiene El Hombre Humano. No está mal. Hace fresca, que se dice en mi pueblo. Puede ser un buen día para un baño en el Dnipro…

El Año Nuevo según el Nuevo Calendario empieza el 13 de enero en Ucrania. Kiev lo recibe con un baño en el Dnipro cada 19 de enero.

– Mucha gente aprovecha el día de hoy para purificar su cuerpo en el agua del Dnipro para el Año Nuevo. El agua está bendecida por un sacerdote en un ritual ortodoxo – me dice Illyan mientras me muestra fotos en internet del Kyivpost en las que aparece gente de todas las edades bañándose en el río.

Pregunto en la oficina quién querría venir a disfrutar de un baño de agua helada. Nadie. Pero no nadie en Kiev.

Pablo es un chaval kievita al que conocí a través de Raimond. Con sólo veinte años habla ucraniano y ruso (obviamente) pero también inglés y, además, español, y a muy buen nivel ambos. Este hombre tiene más carrera que el Correcaminos.

– ¿Te apetecería venirte a lo del río? –
le digo
– Vale, ¿a qué hora?
– ¿A las cuatro?
– Mejor a las tres y media. A las cuatro quedará ya poco para anochecer.
– Hecho.

Quedamos en la parada de metro de Hidropark, cerca de donde la gente suele tomar su baño de principios de Año Nuevo.

Pablo termina muy rápido el examen que tenía justo antes de quedar conmigo. Llega muy puntual. Yo me he adelantado, por lo que aún así le he estado esperando unos diez minutos. La espera se me ha hecho larga, la verdad. Estoy nervioso.

– Hola David, ¿qué tal?
– ¿Qué tal? ¿Te puedo decir algo?
– ¿Si?
– …eh… estoy cagado de miedo
– No tenemos que hacerlo si no quieres
– No, es algo que quiero hacer, pero la verdad es que como no lo he hecho nunca antes tengo miedo
– Bueno, vamos hacia el río

El río Dnipro espera nuestra llegada, así como decenas de mirones que observan a los pocos que entran en el agua (pocos respecto a la cantidad de gente que hay mirando). Las familias se reúnen en el parque al pie del río y comen de picnic en bancos bajo los árboles de ramas desnudas, exhalando aire helado entre bocado y bocado -como no- de pollo.

Me da por pensar por un momento que esto puede ser una broma que le gastan los kievitas a los extranjeros pardillos como yo: “vamos a contarles que esto lo hacemos nosotros todos los años, lo sacamos hasta por el periódico, y así tenemos a un montón de turistas metiéndose a bañarse en el río a trece bajo cero”.

– Eres valiente – me dice una compañera de oficina cuando estaba a punto de salir de la Youth para ir a encontrarme con Pablo
– Estoy chalado, diría yo
– Bueno, era la forma fina de decirlo, David

– Al fin y al cabo, ambos términos suelen ser sinónimos, ¿no? – respondo
– Tranquilo. Piensa que el agua está más o menos de fría como en la piscina de la Sauna Rusa a la que fuimos en diciembre – me dice uno de mis compañeros, para animarme
– Ya, ¿y por qué no vas con él? – responde la compañera a carcajada limpia
– Gracias por vuestro apoyo, chicos

Bueno. Me tranquiliza oir a algún bañista hablando en ucraniano. Así, aunque de mis compañeros no haya venido nadie, sé que esto no es una tomadura de pelo para extranjeros.

Un montón de curiosos se entremezclan con veteranos del baño, de esos que esperan a que el resto de su cuadrilla pase también por el río. Algunos dan saltos o realizan movimientos propios de un entrenamiento de boxeo para entrar en calor. Resultaría raro de no ser por la situación en la que nos encontramos.

– Pensaba que el baño se hacía en una parte del río cuyo hielo rompen en forma de cruz
– Bueno, pero eso lo hacen en otro momento. Esa ceremonia ha pasado ya. Podemos ir ahí, donde no hay gente, si quieres bañarte en el hielo
– Ni soñarlo. Vamos donde está el corrillo, que además veo que hay vigilancia. Si encajo mal el golpe quiero tener gente alrededor que me eche una mano.

Un hombre al pie de la orilla parece llevar un vestido térmico especial para entrar en el agua si hay algún problema, y otro está a unos metros de la orilla en una canoa.

Mientras, la gente continúa entrando en el agua. Gente de todas las edades entra y sale, dejando sus cuerpos en el agua helada por sólo unos segundos. Muchos saltan tres veces dentro del agua, y cada vez que salen a la superficie hacen la señal de la cruz. También hay muchos que la hacen antes de entrar.

– La tradición dice que has de saltar tres veces dentro del agua helada y santiguarte cada una de ellas para alejar los malos espíritus para el año entrante-
me dice Pablo.

Menos mal que he traído toalla. Es imprescindible si quiero hacer esto. Un recambio de ropa interior también es importante. La gente que mantiene el mismo bañador que ha usado para entrar en el agua luego ve congelada la prenda, lo que tiene un efecto negativo que puede convertirse a la larga en un cáncer de próstata.

– Un consejo: entra bruscamente en el agua
– Ya, supongo que no tengo mucho tiempo para hacer esto. El calor de mi cuerpo se esfumará rápidamente
– No, el problema no es ese. Es que lo que se puede esfumar rápidamente son tus ganas de bañarte como vayas muy poco a poco

Pablo tiene razón. Además, a -13º quizá tenga incluso más frío fuera que dentro del agua.

Me decido de una vez. Ahora o nunca. Este es el momento.



– Ellos no sienten frío –
me había dicho Pablo unos minutos antes, refiriéndose a quienes entran en el agua
– El agua te purificará – me había dicho Illyan antes de venir a Hidropark
– El frío es bueno para la Energía – me dijo una vez un profesor de Aikido

Todos ellos pasan por mi cabeza en este momento, después del shock inicial, y de mi salida a la superficie de nuevo. Tengo un momento en que me siento relajado, como si llegado un punto el organismo no pudiera sentir frío. Es como un cosquilleo por todo el cuerpo, una punzada colectiva de un millón de agujas a lo largo de cada milímetro cúbico de la piel. Pero es una punzada tan dulce…

– Muy bien, David, vístete –
dice Pablo, empezando a ponerme la chaqueta
– No… espera
Quiero disfrutar de este momento. Hay cosas molestas, como los trocitos de hielo que empiezan a aparecer en mi pecho, consecuencia de las gotas de agua que se congelan segundos después de salir del río, pero quiero experimentar por unos segundos más ese masaje a lo largo de todo mi cuerpo. Nunca pensé que el frío extremo sería tan dulce.

Pero tampoco quiero dedicarle demasiado tiempo. El precio de hacerlo podría llamarse pulmonía, y tampoco estoy dispuesto a pagarlo. Un par de fotos, y es momento de retirarse. Además, Pablo me alerta de que debo ponerme el gorro lo antes posible: acaba de quitarme un trozo de hielo de una de mis orejas.

Otra cosa que me preocupa son los dedos, especialmente en los de los pies. No los siento. Sufro pérdida de sensibilidad en algunas partes del cuerpo, especialmente en los dedos de los pies. Y eso no me parece bueno. Pablo y yo volvemos al metro pegándonos una carrera sobre el resbaladizo suelo del parque al pie del Dnipro. Necesito entrar en calor de nuevo.

Tengo una sensación curiosa. Es como si me sintiera más partícipe de este país y de sus gentes, al haber tenido un día como el de hoy, al haber experimentado lo que ellos experimentan, al haber disfrutado de lo que ellos disfrutan.

Pablo me felicita.
– Probablemente seas el primer español que ha hecho esto
– No te creas
– ¿Conoces a algún otro?
– Bueno, Jesús Calleja y sus amigos
– ¿Quién?
– Nada, déjalo; un tío que sale por la tele

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3 Responses to “Bautismo de Hielo: más allá del frío”

  1. Pablo Says:

    Quería comentar lo escrito por David:
    el calendario que usamos en iglesia ortodoxa es el calendario juliano que es el antiguo calendario introducido por Julio César http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_juliano y tarda 2 semanas del actual.

    La fiesta no es el Año Nuevo que se felecita el 14 de enero sino Epifania (día de los Reyes Magos ) http://es.wikipedia.org/wiki/Epifan%C3%ADa y dedicada, en primer lugar, a Bautismo de Jesus en Jordán http://es.wikipedia.org/wiki/Bautismo_de_Jes%C3%BAs

    Se felecita de este maner no solo en Kiev sino por todo el mundo Ortodoxo, incluyendo Grecia, Bulgaria, Serbia, Ucrania, Rusia, Belorus, Egipto y otros países.

    La ceremonia consiste en hundir tres veces la cura la cruz en el agua rezando. Según la las creeenciay y los datos científicos ( vease http://www.youtube.com/view_play_list?p=191887D0C9B95A4C&search_query=water+part&rclk=pti para los que entiendan ruso, jeje) el agua en todas las fuentes se hace bendita, o restructurizada según el lenguaje teórico. En este día el agua se hace bendita y conserva fresca sin olor durante muchos años, eso sí, comprobado por mi.

    hemos bañado en agua sin hielo porque no lo había en este lugar, y nos resultó mejor, que no necesitamos las lesiones causadas por hielo y salir del agujero en el hielo cuesta muchísimo.

  2. Última oportunidad « El Hombre Humano Says:

    […] por poder luchar por la patria escocesa… pero para otros, eso podría ser, por ejemplo, la experiencia de pegarse un baño en el Dnipro en pleno invierno, sobre todo si es una costumbre propia del país en cuestión. No volveré a tener veintisiete […]

  3. Año Nuevo, Vida Nueva « El Hombre Humano Says:

    […] de Naciones Unidas. Un año desde mi Bautismo de Hielo. Buen momento para recordar un poco todo aquello. Aupa […]

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