El dilema del prisionero y el cuidado de los bienes públicos en Ucrania

Todos conocemos a ese vecino que se deja por pagar el recibo de la escalera, y hay que ir detrás de él para que afloje, al cara dura del metro, que todos los días lo coge sin billete, rezando para que no pase el revisor o sencillamente esos casos de evasión de impuestos, gente que en cuanto puede se escaquea de aportar nada a la sociedad.

En su día hablé del Dilema del Prisionero, y de para qué se usa cuando uno lo estudia en Económicas. Resulta que este problema tiene aplicación a muchísimos asuntos de la vida, concretamente algo como es el trato de los bienes públicos.

Supongamos una comunidad de vecinos en que tú, querido lector, eres uno más de la comunidad. Una vez cada quince días le toca a uno limpiar la escalera, labor que a nadie le hace ninguna gracia. Suponiendo que hay dos opciones (limpiar o no limpiar), podemos construir la siguiente “matriz de pagos” (que así se le llama) al colocar en las filas tu decisión y en las columnas la de tus vecinos:

No limpiar Limpiar
No limpiar Todos tan cómodos en casa; eso sí, la escalera hecha una pocilga Estás cómodo en casa y la escalera está limpia gracias a tus vecinos
Limpiar Te matas a limpiar para que quede todo hecho una porquería gracias a tus vecinos, que desconocen el uso de la escoba Tú y todos los demás limpiáis, pero gracias a ello la escalera está limpia siempre

No parece complicado, ¿verdad?
Bueno, pues el tema es que a esto se le llama “Juego”, como decía la Teoría de Nash. La gracia de esto es que al principio parece muy fácil ponerse de acuerdo en que todo el mundo colabore, pero con el tiempo el caradura del que hablaba al principio de este post siempre aparece. Siempre. Por unas razones u otras, siempre habrá un “free rider”, o polizón, o viajero que no paga, basándonos en la comparación con la gente que usa el metro pero no paga el billete. Sencillamente, si hay otros que lo hacen, ¿para qué lo voy a hacer yo, si queda limpio igual?, y si nadie más lo hace, ¿por qué hacerlo yo, si quedará sucio igual?

Conclusión: siempre interesa no limpiar, pase lo que pase. A esto se le llama “situación de equilibrio”, y soy testigo de numerosos experimentos que han demostrado por activa y por pasiva esta teoría. Lamentable pero cierto.

Como todo, a esto se le pueden dar muchas vueltas. Pero lo cierto es que en muchos sitios aquí en Ucrania los bienes colectivos reciben un trato como se puede ver en el anterior juego. Así, tienes viviendas en las que las dependencias colectivas, llámense cocina, baño o toilet están para pegarles fuego, de la suciedad que acumulan, o la escalera del edificio no se barre desde hace décadas (no años, décadas), y así tenemos muchas cosas.

Cosas como las que he visto en el tiempo que llevo aquí le dan la razón a Nash con su Teoría de Juegos: la tentación del cortoplacismo, a pesar de tener unas consecuencias nefastas para el beneficio sostenible y a largo plazo, es demasiado poderosa como para resistirse. O así lo demuestran muchas viviendas/bloques de viviendas como las que he visitado en Kiev.

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One Response to “El dilema del prisionero y el cuidado de los bienes públicos en Ucrania”

  1. ¿Quién limpiará? « El Hombre Humano Says:

    […] Ucrania, por aquello de pasar olímpicamente de los bienes públicos, o al menos de todos aquellos que no sean el metro, por eso y otras razones, uno se puede encontrar […]

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