BEEE, BEEE

16 – 11 – 09
Nunca me ha gustado ir con la multitud a ningún sitio.

Kenneth Galbraith decía que “En economía la mayoría siempre se equivoca”. Tenía razón. En la Bolsa es inevitable que la gente compre caro (porque las acciones están ahora muy buenas, no paran de subir) y venda barato (porque las acciones no paran de bajar, meter dinero en Bolsa ahora es perderlo directamente). No conozco a nadie que se haya hecho rico negociando así. Y esto es sólo un ejemplo.

Una de mis más vívidas experiencias es la referente a los juegos de rol. Cuántas veces he tenido que oír sandeces del tipo de si he matado a alguien alguna vez, si pertenezco a una secta o cosas por el estilo solo porque me gustaba jugar al Señor de los Anillos y otros juegos del ramo durante la adolescencia. Esta era una de esas aficiones que en aquella época era bastante desconocida para el común de la gente. Era muy fácil coger a un par de criminales que habían matado a un hombre en una parada de autobús y atribuir este hecho a los juegos de rol para vender periódicos, obviando, por ejemplo el grado de trastorno mental de esto sujetos, algo que desde mi punto de vista es como decir que todos los aficionados al fútbol son Ultras, de esos que pegan palizas a los aficionados de otros equipos. Sólo que el fútbol es algo conocido y aceptado socialmente, no un blanco tan fácil para este tipo de demagogia. Hablo, por cierto, de los mismos medios que cuando ha salido la película de El Señor de los Anillos, inspirada en ese mismo mundo, les ha parecido muy bien el tema y la han publicitado por tierra, mar y aire. He ahí un ejemplo de lo creíbles que son los medios de comunicación, y por qué el “si el río suena, agua lleva” no siempre es verdad. La mayoría no tiene por qué tener razón.

El caso es que a veces -aunque sólo sea a veces- vale la pena ser un poco convencional. Ir por tu cuenta te hace ser, como ya he dicho, un blanco fácil a la hora de recibir palos, para cuando se busca culpable para un problema sin dueño y todo ese tipo de cosas que a nadie le gusta hacer. Y también, aunque sólo sea muy de vez en cuando, en el colectivo puede haber cierta sabiduría.

Esta mañana es la primera vez que tengo que buscarme la vida sólo en Kiev. Debo de ir a UNDP para reunirme con el Responsable de Seguridad de la zona.

Camino hacia el sitio donde más o menos recuerdo que estaba la parada de metro. Entre los numerosos puestos del mercado callejero cerca del cual vivo encontraré la boca que lleva hacia el metro, y de allí a UNDP. O eso creo.

¿Dónde está el metro? No lo encuentro. Pensé que sería más fácil. ¿Dónde está esa gran M color verde? Busco entre los puestos. Miro en los sitios donde creo recordar que podría estar. No lo veo. No doy con él. El tiempo pasa. Voy a llegar tarde. Y es mi primer día. ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer?

La multitud. Todo el mundo camina hacia un mismo sitio. Es como un imperativo para todos ellos. Recuerda incluso a una de esas distopías tipo 1984 en las que el mundo está dominado por totalitarismos y el ser humano es controlado de manera milimétrica por un superestado que dictamina hasta la más pequeña de las acciones del ser humano. El individuo desaparece. En 1984 el individuo apenas existe. Sólo su protagonista: Winston Smith parece ser el único Hombre Humano posible.

Me convierto a la religión del Borrego. Agacho la cabeza y sigo a la multitud. Son las 08:30 de la mañana. No creo que vayan todos juntos a ningún sitio que no se llame “trabajo”. Si así fuera Ucrania adelantaría en tasa de paro a España por la derecha, cosa que no pasa, al menos según los datos que he visto. Y para ir al trabajo necesitarán desplazarse. Y para desplazarse, ¿cuál es el único medio/lugar/estación/lo-que-sea que pueda albergar y ser de interés para tamaña multitud?

Bingo. La mentalidad de enjambre de la que he huido toda la vida me ha llevado a buen puerto. Esta es la primera, pero no la última vez que esto me pasará. La marea humana se dirige hacia la entrada del metro, portándome con ella como una gota más del río que desemboca en el andén que espera el próximo convoy.

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One Response to “BEEE, BEEE”

  1. Perdido « El Hombre Humano Says:

    […] Hombre Humano Blog de David López « Ya ves tú qué tontería BEEE, BEEE […]

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