Amor a quemarropa

– Hay que aguantar los pedos de la otra persona

Sandra fue muy gráfica hablando así. La psicóloga que nos dio aquella mañana una charla acerca de diferencias culturales y cómo lidiar con ellas sabía que nos íbamos a encontrar muchas situaciones chocantes al convivir con la fauna autóctona en nuestros respectivos países de destino. Sabía que los habría que irían en grupo y podrían estar todos los españoles juntos en el mismo piso. Pero también sabía que habría algunos que irían solos a sus países objetivo. Y eso podría suponer tener por compañeros de piso a gente con unas costumbres muy diferentes de las tuyas, por aquello de ser de un país muy distinto del tuyo. Como es mi caso.

Se dice que nada es tan bonito de cerca como de lejos. Esto me trae a la cabeza lo que contaba un viejo amigo sobre su infancia.
-“¡Qué caquita tiene mi nene!”– decía su madre llena de ilusión cuando él estaba recién llegado a este mundo.
-“Voy a limpiar al niño”– decía ya con menos ilusión cuando llevaba una semana limpiándole.
-“La mierda que tiene el puto crío”– decía con un cabreo de mono cuando llevaba ya un mes.
A modo de coña, él también hablaba de lo mismo en ese momento.

La convivencia es un asunto complicado. Lo que el primer día parece curioso, interesante e incluso te gusta en aquellos con los que convives, llámese novia, socios en un negocio, compañeros de piso, etc. con el tiempo puede acabar cansando, incluso deteriorando la relación, generando situaciones complicadas, y hacer que la convivencia se convierta en algo casi tan violento como “Amor a quemarropa”, cuyo nombre va que ni pintado para un tema como el que nos ocupa:

De eso hablaba Sandra. De vicios. De ese tipo de cosas que todos tenemos, a nuestra manera, y que en él día a día no son fáciles de aguantar. Esos son los “pedos” de los que hablaba Sandra. Pueden ser asuntos como, por ejemplo, cómo conservar la casa limpia, si se fuma o no en el piso, si el fin de semana se monta una fiesta que ríete tú de las juergas en la Antigua Roma o mejor descansar, y todas esas cosas que cualquiera que haya vivido en piso compartido recordará haber vivido de una u otra forma.

Como todo en esta vida, a veces es mejor saber cuándo parar. A veces puedes desear lo mejor para la gente con la que has convivido, pero saber que no eres capaz de mantener una convivencia sostenible en el largo plazo con ellos. Y a veces hay que saber cuándo es el momento para eso, y así acabar bien, antes de que la relación se deteriore y la cosa acabe mal…

Tags: ,

One Response to “Amor a quemarropa”

  1. Comité de bienvenida « El Hombre Humano Says:

    […] no he podido aguantas los “pedos”, que diría Sandra, de mis compañeros de piso. Entiendo que ellos tienen su forma de hacer las […]

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: