No es más rico quien más tiene…

…sino quien menos necesita.
Esta es una de las grandes verdades de la vida. Me lo han demostrado esta tarde. Hoy he vivido la que hasta ahora ha sido la mejor experiencia desde que estoy en Kiev. Y no sé si llegaré a vivir una mejor.

Desde hace poco he empezado a recorrer las calles de Kiev. Dedico horas y horas a recorrer el camino de una estación de metro a otra a pie. A veces es más complicado de lo que parece.

Estaba en la parada de metro de Voksalna. Me encaminaba a la siguiente, Universitiet. Al salir de Voksalna veo que no sé cuál era el camino exacto. Si me pierdo antes de empezar el camino, voy listo.

Hay muchas tiendas alrededor de Voksalna. Me dirijo a una de ellas, donde seguro sabrán como llegar a Universitiet.

La tendera no sabe responder, pero una señora mayor que hay al lado con un pañuelo en la cabeza me coge y empieza a contarme cosas. Como puedo le entiendo que no tienen ni idea de llegar a Universitiet andando, que coja el metro. Como quiera que insisto en ir andando -de eso se trata- la mujer me pregunta si tengo dinero -ella a mi-. Vaya. Hoy precisamente llevo dinero encima para pagar mi alquiler. No desconfío de la señora, pero sí de quien pueda haber alrededor. Al lado hay varios hombres, presenciando la conversación. Con el dinero que llevo encima, prefiero decir que no.

Bien, pues uno de esos hombres, de los que tanto desconfiaba, me da un billete de 2 UAH para que pueda coger el metro, mientras la señora me coge y me lleva hacia su puesto en la calle, una mesa destartalada en la acera en la que tiene huevos y manzanas. Intento rechazar el billete, pero ellos insisten en que me lo quede. Al final no puedo resistirme más sin que parezca un desprecio. He de aceptarlo. Además, se me cae el billete y otro de ellos me lo señala para que lo recoja. Así lo hago. La mujer, por su parte, me regala una manzana. A ella también le digo que no, que no la necesito. Pero ella está decidida. Muy decidida. De hecho, me regala dos “para que coma esta noche”.

La situación es absurda. Yo ya he cenado, en un McFoxy cercano (la versión ucraniana de McDonalds).

Además, probablemente llevo más dinero encima del que pueda ganar ella en todo un mes. Es de risa.

Pero por eso mismo me impacta. Siempre es la gente más humilde la que está dispuesta a renunciar a lo que tiene por ayudar a los demás. Es irónico. Y ser capaz de hacer eso demuestra que esa gente es feliz. La gente que no lo es no puede ser tan generosa.

Volviendo a casa siento un sabor agridulce, pensando en la fotografía de esa mujer hablando conmigo, y el otro hombre dándome las dos hrivnas. Visto mejor que ellos. Probablemente llevaba diez veces más dinero en el bolsillo que ellos (o más). Pero siento como si, efectivamente, el mendigo fuera yo. Económicamente pueden ser desgraciados. Humanamente, son gente con una gran fortuna.

Creo que mi estancia en Kiev me dará la oportunidad de ver lo mejor y lo peor de estas gentes. Aunque no sé si podré ver algo mejor que lo que he visto esta tarde.

Experiencias como esta me hacen pensar que tal vez haya alguna esperanza. El Hombre Humano existe de verdad.

Tags: , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: