Mi reino por un cuchillo

Se dice que el hombre siempre desea aquello que no puede tener. El placer de lo prohibido es lo más irresistible de este mundo. Desde lo más antiguo que el mundo ha conocido, eso de pegarle un mordisco a una manzana sólo porque te habían dicho que no, aunque eso te costara pagar por el resto de la Eternidad (bueno, como comprarse un piso con una hipoteca de las de ahora, vamos), el ser humano parece que menosprecia los lujos cotidianos y ensalza los que no tiene.

A veces es bueno perder algo que tienes todos los días para darte cuenta de lo importante que es para ti. Por Dios. Qué gran valor tienen ahora para mi las ferreterías. Creo que ni McGivver las vería con el aprecio que las veo yo ahora.

Mi reino por un cuchillo.

Esta gente tiene en el piso unos cuchillos que sirven para todo menos para cortar. La parte buena es el dinero que me puedo ahorrar en gimnasio, ya que pelar una patata es un acto hercúleo: ejercicio para los brazos, sangre, sudor y lágrimas garantizados para hacer una tortilla española.

Pero prefiero tener buenas herramientas para hacer mis historias en la cocina. A ver una ferretería…

Después de varios días de búsqueda dando más vueltas que un tiovivo y cruzarme todo Kiev encuentro un sitio donde puedo comprar cuchillos. A 10 Km de mi casa. Ni ferreterías en las calles, ni en el supermercado… por lo que a mi respecta encontrar un cuchillo ha resultado algo de excepción. Efectivamente, Serghei me cuenta que para eso ellos tienen tiendas especializadas, que tú no puedes encontrar un cuchillo en el primer sitio que pillas.

Desde luego, esto ha cambiado mi vida. Nunca más volveré a ver la ferretería del barrio como la veía antes.

He aquí un par de fotos de mis nuevos amigos:


Tranquilo. No voy a matar a nadie. Es sólo la felicidad de cortar un limón sin por ello tener agujetas en los brazos después.


Si tuviera que ponerle un escudo a mi familia creo que sería este.

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2 Responses to “Mi reino por un cuchillo”

  1. Sebas Says:

    Al lado de mi casa hay una de esas tiendas de cubiertos😄

  2. Con suavidad « El Hombre Humano Says:

    […] Dios mío. Está abriendo la lata de guisantes con el cuchillo. Normal que en esta casa no quede un cuchillo sano. Luego eso me supondría tener que dar más vueltas que un tonto por Kiev para encontrar algo que cortara. […]

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