A la cárcel

14 de octubre de 2009

El guarda sale al paso con ademán duro. Gesticula y no hace falta saber ruso para entender que nos corta el paso y nos pide algo. Tampoco hace falta una Ingeniería Técnica para imaginarse que lo primero que le has de mostrar es el pasaporte. Exactamente lo que me dice Giovanni. Pero lo que él no va a hacer.

Estamos la agente inmobiliaria, su hijo, Giovanni y yo.  Venimos de ver uno de los pisos en Kiev, de esos en los que el casero no te deja entrar por no ser ucraniano. Volviendo al tema de los asistentes a la fiesta, como los dos primeros no tienen pinta de ser de Badajoz precisamente, sino más bien de Ucrania, el policía no les pide nada. A Giovanni y a mi nos pide el pasaporte.

Yo muestro el mío. Giovanni ha olvidado el suyo. Houston, tenemos un problema. La agente inmobiliaria se mete a abogada del diablo y defiende a Giovanni. El policía se gira hacia ella y con dureza le dice algo, haciéndola callar. Creo que le dice más o menos “no estoy hablando con usted”.

El metro de Kiev. Antiguo pero bien conservado. Y con una casita en el centro del andén de esa estación. ¿Para qué será? Me pregunto. Pronto lo averiguaré. El policía nos baja y nos dice que nos metamos todos dentro. La casita es una maravillosa oficina de protección oficial de 6 metros cuadrados. Ahí estamos la agente, su hijo, el policía, Giovanni y yo. La imagen de Giovanni sentado en una de las sillas explicándose con una jaula de fondo en la que lo único que cabe es un tablón de madera que hace las veces de cama es algo para recordar. “Bueno, como Giovanni no es muy grande por lo menos cabrá bien ahí; yo tendría problemas”, pienso mientras habla con el guardia.

La verdad es que afortunadamente el desenlace llega antes de lo esperado. Consiguen convencer al guarda para que nos suelte. Menos mal, porque un momento antes le estaba diciendo que si no se identificaba se podía ver obligado a empaquetarlo hasta que alguien lo hiciera.

Giovanni me dice que esto nunca antes de mi llegada le había pasado.

De esto se pueden sacar dos conclusiones: traigo mala suerte y el pasaporte se ha de llevar siempre encima.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s


%d bloggers like this: